La pauta general es una limpieza facial profesional cada 4 a 6 semanas, porque coincide con el ciclo de renovación celular de la piel. A partir de ahí, la frecuencia cambia bastante según lo que tengas delante del espejo.

¿Por qué seis semanas y no una?

Porque la piel necesita entre 28 y 40 días para renovar su capa superficial, y forzar el ritmo altera la barrera cutánea.

Una limpieza profesional hace tres cosas: retira el exceso de queratina, vacía el poro obstruido y deja la piel receptiva a los activos. Ninguna de las tres se beneficia de repetirse cada semana. Lo que sí pasa cuando se abusa es que la piel grasa reacciona produciendo más sebo, y la piel seca pierde parte de su función barrera y empieza a tirantear. Nos ha llegado gente convencida de tener la piel deshidratada cuando lo que tenía era una barrera destrozada por exfoliar de más.

Lo que más nos preguntan es si una sola sesión sirve para algo. Para textura y luminosidad, sí: se nota al día siguiente. Para manchas, marcas o firmeza, una sesión aislada no hace nada; ahí hablamos de protocolos de 4 a 6 sesiones.

¿Cada cuánto según tu tipo de piel?

La piel grasa joven es la que más se beneficia de una frecuencia alta al principio; la piel seca y la sensible, la que menos.

En pieles grasas con tendencia acneica bajamos a tres o cuatro semanas durante los tres primeros meses, porque el poro se vuelve a obstruir rápido y hay que romper el círculo. Después casi todas se estabilizan en seis semanas. En pieles mixtas, seis semanas suele ser el punto de equilibrio.

En pieles secas o maduras, ocho semanas es suficiente: la limpieza aporta poco frente a lo que aporta una buena rutina en casa y un protocolo enfocado a hidratación y firmeza. Y en pieles sensibles o con rosácea trabajamos cada dos meses y sin vapor, sin extracciones agresivas y sin ácidos en concentración alta. El error más común en estas pieles es aplicarles el protocolo de una piel grasa; sale mal siempre.

¿Qué hacer entre sesiones?

Tres cosas: limpiar por la noche, hidratar según tu piel y usar protección solar a diario. El resto es opcional.

  • Doble limpieza por la noche si usas maquillaje o protección solar densa. Por la mañana, agua y poco más.
  • Exfoliación en casa una vez por semana como máximo, y suave. Nada de granos gruesos.
  • Protección solar todos los días, también en invierno y también si trabajas en interior junto a una ventana.
  • Un solo activo nuevo a la vez, esperando dos semanas antes de sumar otro. Así sabes qué te ha sentado bien.

No vendemos cosmética por sistema. Si lo que tienes en el baño sirve, te decimos cómo usarlo mejor y en qué orden; es más útil que una bolsa de productos nuevos.

¿Cuándo NO hacerse una limpieza facial?

Si tienes un brote inflamatorio activo, herpes en la zona, quemadura solar reciente o estás en tratamiento con isotretinoína, hay que esperar.

Tampoco es buena idea hacerse una higiene profunda con extracciones el mismo día de un evento: puede dejar rojez y algún punto marcado entre dos y seis horas. Si tienes una boda o una cena, la sesión va cinco días antes, no la mañana de. Y si lo que traes es una mancha que ha cambiado de forma o de color, lo que necesitas es un dermatólogo: te lo diremos y no te cobraremos la valoración.

Puedes ver los protocolos que trabajamos en la página de tratamientos faciales y los precios en las tarifas.

Última actualización: