Un tratamiento completo de maderoterapia son entre 6 y 10 sesiones, con dos sesiones semanales durante las tres primeras semanas. Los primeros cambios aparecen en la tercera o la cuarta, y si a esa altura la cinta métrica no se ha movido, algo hay que cambiar.

¿De qué depende el número de sesiones?

De tres cosas: el tipo de celulitis, el tiempo que lleva instalada y la frecuencia con la que vengas. La tercera es la que más pesa y la que menos se tiene en cuenta.

La celulitis blanda, esa que se mueve al presionar y suele ir acompañada de retención, responde rápido: seis sesiones bien hechas cambian bastante el aspecto de la piel. La celulitis fibrosada, dura al tacto y con hoyuelos marcados que llevan años ahí, es otra historia: ahí hablamos de diez sesiones y de mantenimiento posterior, sin prometer que desaparezca por completo, porque no lo hace.

Después está la frecuencia. El efecto de la maderoterapia es acumulativo: cada sesión trabaja sobre el tejido que la anterior dejó movilizado. Si espacias las sesiones tres semanas, empiezas casi de cero cada vez. Lo vemos con claridad en la ficha: las clientas que mantienen dos sesiones semanales el primer mes bajan entre dos y cuatro centímetros de cintura en un tratamiento completo; las que vienen cuando pueden, rara vez ven movimiento.

¿Cómo sabemos si está funcionando?

Con tres medidas de cinta métrica tomadas antes de la primera sesión y repetidas en la cuarta, siempre a la misma hora del día.

Esto no es un detalle burocrático. La retención de líquido puede cambiar varios centímetros entre la mañana y la noche, así que comparar una medida de las 10:00 con otra de las 19:00 no dice absolutamente nada. Marcamos los puntos exactos en la ficha (cintura a la altura del ombligo, cadera en su punto más ancho, muslo a un número fijo de centímetros de la rodilla) y repetimos igual.

Si hay cambio medible, seguimos el plan. Si no lo hay, hacemos una de dos cosas: cambiar el protocolo, normalmente añadiendo drenaje o ajustando la intensidad, o decirte que la maderoterapia no es lo tuyo. Preferimos perder las sesiones que quedan de un bono antes que cobrarlas sabiendo que no van a llegar a nada.

¿Qué vas a notar en cada fase?

La primera semana notarás ligereza y algo de calor en la zona; el cambio visible llega en la tercera o cuarta sesión.

  1. Sesiones 1-2: sensación de piernas ligeras y necesidad de ir al baño más de lo normal. Es el drenaje, no la grasa.
  2. Sesiones 3-4: la piel se ve más lisa y el hoyuelo marca menos. Aquí es donde se mide.
  3. Sesiones 5-7: cambio de contorno apreciable en ropa. Es el punto en el que la mayoría decide seguir.
  4. Sesiones 8-10: consolidación. Después, mantenimiento cada tres o cuatro semanas.

Es normal que aparezcan hematomas pequeños en la cara interna del muslo si tienes capilares frágiles, y desaparecen en cuatro o cinco días. Un moratón grande no significa que la sesión haya sido mejor: significa que la presión fue excesiva.

¿Hay que hacer mantenimiento?

Sí, una sesión cada tres o cuatro semanas mantiene el resultado sin necesidad de repetir el tratamiento completo.

La celulitis no es una infección que se cure: es una característica del tejido que se puede mejorar mucho y que vuelve a instalarse si se abandona por completo. Lo que sí cambia es el punto de partida. Quien mantiene una sesión mensual y camina con regularidad conserva casi todo el resultado durante años; quien lo deja del todo suele volver a niveles parecidos en seis u ocho meses. No hace falta hacer dieta, pero sí beber agua el día de la sesión y el siguiente.

Si tienes dudas sobre tu caso concreto, en la valoración inicial medimos y te decimos cuántas sesiones creemos que necesitas, con el coste total. Puedes ver los rangos en las tarifas y el detalle de la técnica en la página de maderoterapia.

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